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Patrones a medida (II)

Los ejercicios propuestos en la primera entrega de esta serie fueron una aproximación al fraseo libre. En el artículo anterior trabajamos en subdivisión binaria; en esta ocasión trabajaremos en subdivisión ternaria. Pasar de dos a tres notas por tiempo es algo que, en principio, parece sencillo, pero no lo es tanto. La dificultad es más mental que de otro tipo y les diré porque: seamos zurdos o diestros tenemos la tendencia a realizar cualquier acción poniendo en movimiento preferentemente un lado del cuerpo. Este primer movimiento se identifica intuitivamente como la “primera fase” de la acción, y si dicha acción es cíclica o repetitiva, cada vez que el lado contrario al diestro o dominante se mueve marca la “ultima fase” del movimiento, para luego proseguir a iniciar el ciclo nuevamente con el lado dominante del cuerpo. Esto se debe, en parte, a que somos los únicos mamíferos bípedos y solo manipulamos objetos con las manos por lo que la forma dicotómica de pensar es intrínseca a nuestra naturaleza. Es debido a esto que el tresillo se estudia especialmente como fórmula rítmica. Entremos en materia. La subdivisión ternaria nos obliga a pensar de manera diferente la acentuación de un patrón de caja. En subdivisión ternaria, los acentos de las partes fuertes y débiles de cada tiempo dentro del compás corresponden alternativamente a la mano derecha e izquierda, lo que puede ser complejo al principio. Un análisis nos mostrará una forma sencilla de estudiar el tresillo. Analicemos la figura 1: podemos observar que la lectura, y cada compás, comienzan con la mano derecha (izquierda zurdos), es más, todos los tiempos impares del compás atresillado comienzan con la misma mano. Además, en el último compás podemos notar que cada dos tiempos la digitación se repite y que la digitación de un tiempo es inversa a la del tiempo precedente y consecuente, similar a lo que sucede en un paradiddle. Sabiendo esto, y pudiendo ejecutar la digitación con  comodidad, podemos poner nuestra atención en los acentos. Antes de empezar, asegúrate de ser capaz de hacer lo siguiente: ejecuta toda la lectura sin acentuación, con la digitación indicada y marcando el pulso a negras en el hi-hat con toda comodidad. Con esta habilidad en tus manos, realiza la lectura de la figura 2 de principio a fin con la acentuación indicada y el pie de hi-hat marcando el pulso a negras. Divide la lectura para que el estudio sea provechoso y no te frustres; comienza dominando el primer compás, luego estudia el segundo, a continuación ejecuta sin pausas los dos primeros compases. Continúa el resto de la lectura con esta estrategia y será muy fácil tener éxito. Recuerda que el objetivo de la figura 1 es la comprensión del tresillo como figura rítmica con relación a la subdivisión binaria.

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Al igual que el artículo anterior, Las siguientes indicaciones deben seguirse de manera progresiva y aditiva para facilitar el aprendizaje:

1. Comienza a tocar con tu mano derecha. Toca los acentos que “caen” en la mano izquierda en el tom agudo y los acentos de la mano derecha en el tom grave o granadero. No olvides marcar el pulso a negras con el pie de hi-hat.
2. Luego, acompaña los acentos sobre los toms con el pie de bombo.
3. Toca los acentos que “caen” en la mano izquierda en el Crash y/o hi-hat y los acentos que “caen” sobre la mano derecha en el Ride, Crash-Ride y/o  Splash. A continuación, acompaña los golpes sobre los platillos con el pie de bombo.
4. Ejecuta en la caja todos los acentos que coincidan con la parte fuerte de los tiempos 2 y 4 del compás (siempre coincidirán con la mano izquierda). Ejecuta sobre el Crash todos los acentos que coincidan con la parte fuerte del primer tiempo de cada compás (siempre coincidirán con la mano derecha). Distribuye el resto de los acentos entre platillos y tambores a voluntad.

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La subdivisión ternaria nos aporta 50% más notas comparada con el mismo compás en subdivisión binaria, lo que constituye, potencialmente, 50% más música para expresarnos. Como nota adicional, comento que estos ejercicios son útiles para tocar en compases compuestos 6/8 y 12/8; relativos de los compases simples 2/4 y 4/4, respectivamente. He agregado un demo que resume las ideas aquí expuestas. Ha sido grabado usando el software Musescore.

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Raúl Guzmán

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